Tamaño de la letra en contratos bancarios

Tamaño de la letra en contratos bancarios

 

 

El tamaño de la letra en contratos bancarios, importa.

Un tamaño de la letra muy pequeño supone que quizá no pueda pasar el control de transparencia.

Todo contrato debe superar dos controles de transparencia.  El primero es el expresamente previsto en el art. 5 LGCG para todo adherente, sea consumidor o no, es decir, exige la comprobación de que las condiciones generales son accesibles y comprensibles.  

La Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación, en relación a lo que se viene en denominar el control de incorporación, dice en su artículo 5,  apartado 5, que

5. La redacción de las cláusulas generales deberá ajustarse a los criterios de transparencia, claridad, concreción y sencillez. Las condiciones incorporadas de modo no transparente en los contratos en perjuicio de los consumidores serán nulas de pleno derecho.”

Asimismo, en su artículo 7 establece que,

No quedarán incorporadas al contrato las siguientes condiciones generales:

  1. a) Las que el adherente no haya tenido oportunidad real de conocer de manera completa al tiempo de la celebración del contrato o cuando no hayan sido firmadas, cuando sea necesario, en los términos resultantes del artículo 5.
  2. b) Las que sean ilegibles, ambiguas, oscuras e incomprensibles, salvo, en cuanto a estas últimas, que hubieren sido expresamente aceptadas por escrito por el adherente y se ajusten a la normativa específica que discipline en su ámbito la necesaria transparencia de las cláusulas contenidas en el contrato.”

Igualmente, la ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo, establece, en su artículo 16, que los contratos de crédito sometidos a la presente Ley se harán constar por escrito en papel o en otro soporte duradero y se redactarán con una letra que resulte legible y con un contraste de impresión adecuado.

Más concrección se encuentra el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, cuando prevé en su artículo 80, lo siguiente:

Artículo 80. Requisitos de las cláusulas no negociadas individualmente.
1. En los contratos con consumidores y usuarios que utilicen cláusulas no negociadas individualmente, incluidos los que promuevan las Administraciones públicas y las entidades y empresas de ellas dependientes, aquéllas deberán cumplir los siguientes requisitos:

a) Concreción, claridad y sencillez en la redacción, con posibilidad de comprensión directa, sin reenvíos a textos o documentos que no se faciliten previa o simultáneamente a la conclusión del contrato, y a los que, en todo caso, deberá hacerse referencia expresa en el documento contractual.

b) Accesibilidad y legibilidad, de forma que permita al consumidor y usuario el conocimiento previo a la celebración del contrato sobre su existencia y contenido. En ningún caso se entenderá cumplido este requisito si el tamaño de la letra del contrato fuese inferior a los 2.5 milímetros, el espacio entre líneas fuese inferior a los 1.15 milímetros o el insuficiente contraste con el fondo hiciese dificultosa la lectura.

Esta redacción se modificó en la Ley 4/2022, de 25 de febrero de 2022, sustituyendo a la anterior, en que la letra era de una altura de 1,5 milímetros.

Por ello esta altura de más de 2,5 milímetros sólo se aplicará a los contratos firmados después del 2 de marzo de 2022.

Anteriormente, desde el 2014 la ley de defensa de consumidores y usuarios ya introdujo una altura mínima de 1,5 milímetros.

Previamente,  la   Circular 5/2012, de 27 de junio, del Banco de España, a entidades de crédito y proveedores de servicios de pago, sobre transparencia de los servicios bancarios y responsabilidad en la concesión de préstamos, prevían que la letra minúscula que se emplee no podrá tener una altura inferior a un milímetro y medio.”

La altura debe referirse a las letras minúsculas.  Incluso, el criterio técnico más difundido para la medición del tamaño de la letra, que es el de la altura de la letra x, ha sido plasmado en algún texto positivo (v. art. 13.2 y Anexo IV del Reglamento [UE] nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor), como recogen las sentencias de la Audiencia Provincial de Madrid Secc. 11ª de 21 de junio de 2017, de la Secc. 18ª de 27 de abril de 2018, o la de Málaga Secc. 4ª de 3 de septiembre de 2018.

La Jurisprudencia también ha resuelto casos en relación al tamaño  de la letra en contratos bancarios.   Son numerosas las sentencias que resuelven la nulidad de las cláusulas redactadas en letra minúscula.  Por ejemplo, la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 (apartado 191), :

«el hecho de que una cláusula sea definitoria del objeto principal no elimina totalmente la posibilidad de controlar si su contenido es abusivo».

Según el artículo 4, apartado dos, de la citada Directiva 93/13/CEE, a contrario sensu, la apreciación de falta de claridad y comprensibilidad en la adecuación entre precio y contrapartida en el contrato puede dar lugar a la ulterior apreciación de la abusividad de la cláusula no negociada individualmente si, pese a las exigencias de la buena fe, causan, en detrimento del consumidor un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes que se derivan del contrato.

En el supuesto ahora examinado las estipulaciones contractuales no son claras ni comprensibles. Para empezar, resulta imprescindible la ayuda de una lupa para poder leer las condiciones generales, están transcritas en letra microscópica, por lo que difícilmente han podido ser aceptadas por la parte prestataria.

Además, aún de un examen con lupa , determinados párrafos del contrato son de imposible lectura y la cláusula general que fija el interés remuneratorio de la línea de crédito no supera el necesario control de transparencia de un elemento esencial del contrato que permita al consumidor percibir de una manera clara cual es la carga económica que le afecta de dicho contrato, lo cual permite examinar la abusividad de la condición general, con la consecuencia en este caso de decretar su nulidad, por abusiva.»

En el mismo sentido, el Auto de la Audiencia Provincial de Zaragoza (sección 4ª), de 17 de octubre de 2017, o auto de la Audiencia Provincial de Castellón (Sección 3ª) de 7 de septiembre de 2017.

¿Cómo medir el tamaño de la letra en los contratos?

Antes de ir a un perito que lo mida con software, podéis medirlo por vosotros mismos.  Con las reglas al uso que se vendan en papelerías, tendréis una aproximación.  Si está dudoso, antes de ir a un perito podéis comprar una regla de calibración, o tarjeta de calibración, con más precisión.

Regla de Calibración
Regla o tarjeta de calibración

El tamaño de la letra que hay que usar en los tribunales.

Los tribunales tienen más suerte, y desde tiempo atrás han exigido que el tamaño de la letra sea más grande.

En los ámbitos judiciales, el Tribunal Supremo, exige una letra de tamaño 12 puntos y 1,5 mm de interlineado.  (Acuerdo de 20 de abril de 2016, de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, sobre la extensión máxima y otras condiciones extrínsecas de los escritos procesales referidos al Recurso de Casación ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo).

Medida habitual en otros Tribunales de ámbito internacional (Tribunal General de la Unión Europa, TEDH) y tribunales supremos de otros países que hemos podido consultar (USA, Reino Unido, Canadá, Australia.  Por contra, el de la India, pide un tamaño de 14 puntos).  Damos por sentado, que los magistrados y resto de profesionales que trabajan en  la Justicia,  tienen una capacidad lectora y comprensora muy superior al consumidor medio.   No podemos exigir a los consumidores unos estándares de legibilidad mucho más arduos  que los que utilizamos en los tribunales.

 

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